Rêves de Papier et Cauchemars d'Acier.
Mostrando entradas con la etiqueta Réalité. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Réalité. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de enero de 2015

El sentimiento del cambio.


REVOLUCIÓN (Gonzalo Arango)

Una mano

más una mano

no son dos manos

Son manos unidas

Une tu mano

a nuestras manos

para que el mundo

no esté en pocas manos

sino en todas las manos




Hoy hemos comido con Pablo Iglesias. Es más he tenido el honor de sentarme a su lado, aunque desafortunadamente no ha podido disfrutar de la lasaña casera de mi madre como hemos hecho los demás.

Hacía frío pero allí estaba Sol, repleta de ilusión y de los sueños de todos los españoles que anhelamos el cambio. No quiero repetir sus palabras, ni las de Íñigo ni Carolina ni Juan Carlos…ni las  de todos los que han tomado la palabra. Porque no hay mejor manera de expresarlo que como lo han hecho ellos.


La esperanza y el orgullo que despiertan en todos los hogares no tienen límites. Han llamado a nuestras puertas y nos han devuelto la dignidad.

Recuerdo el primer día de Plaza Podemos, acababa de hacer la matrícula de mi primer año para la universidad, llegué a casa y abrí el ordenador. Un nuevo mundo se mostraba ante mí: nuevas ideas, nuevas gentes, nuevos desafíos… y sobretodo un nuevo cambio que haría tambalear todo lo que conocíamos.

Espero que el día de hoy forme parte de los libros de historia de mis hijos. Que  algún día admiren el poder de la gente,  que recuerden las lágrimas y las sonrisas del pueblo, y que se enorgullezcan de la pasión y el fervor de cientos de miles de ciudadanos.

Formo parte de una nueva generación dividida por una gran brecha que en muchos casos parece insondable, a esa brecha suelo llamarle política. Hay quienes no tienen la menor intención de arreglarla, ni siquiera de buscar una alternativa para poder cruzar a la otra parte. No les culpo, nos han educado así. Nos han engañado desde las altas esferas y no puedo culpar a mi gente por dejarse traicionar. Los yugos de la mentira son hábiles, la política no es cosa de jóvenes nos han dicho. Es demasiado complicado…

Sin embargo hay quienes queremos construir un puente, buscar un atajo, cavar un túnel… para llegar al otro lado, para nada más ni menos que luchar por nuestros sueños, por la dignidad que han arrebatado a nuestras familias y por la igualdad de oportunidades en un mundo cada vez más corrompido y voraz.

Y eso es lo que todos, en Podemos, buscamos. Con nuestras herramientas, cooperando, trabajando unidos y en armonía estamos construyendo  ese puente de madera. Para que se nos devuelva lo que es de todos: la democracia.


domingo, 11 de enero de 2015

Juegos de adultos.



Y de un chasquido la vida ha perdido su sentido.

Ha vuelto el sentimiento de ansiedad y aprensión del que me había desprendido hace unos años, las dudas, la incertidumbre. Ese miedo a lo desconocido, al futuro…que no ha hecho más que agrandarse en el transcurso de los años y que, ahora, ataca con más voracidad que nunca.

Veo el futuro acercarse y ninguna constante cerca a la que aferrarme. Observo infinitos trayectos de tren en mi vida, infinitas dudas en una chica infinita que no hace otra cosa que sentirse desconsolada, triste y sola.

Temerosa de dejar ir un pasado que me tiene completamente maniatada. Más al mismo tiempo quiero experimentar cosas nuevas, pero no en la soledad. La soledad me matará, tarde o temprano acabará conmigo.

¿Tan difícil es de entender que le necesito? ¿Qué él podría ser mi constante si juego bien mis cartas?

Mi futuro no sería tan malo si él estuviese a mi lado, al otro lado de la cama o en la cocina prefabricada del arrendado apartamento de una gran ciudad.
Un rostro conocido del pasado que me acompañe hasta que la muerte me llame a declarar todos mis pecados y delirios.

Que se lleve la ansiedad que empieza a instalarse de nuevo en mi pecho como si estuviese decidiendo cual es el mejor lugar en el que colocar los muebles desvencijados de tantas idas y venidas.
Quiero explorar, aprender, experimentar…pero con él a mi lado. No puedo enfrentarme al mundo sola ¿eso me hace débil? Puede ser, pero el temor por lo desconocido no se ha marchado todavía, así que dudo que alguna vez lo haga.

¿Por qué la muerte ha vuelto? ¿O la falta de oxígeno?

¿Nada de lo que hago tiene sentido? ¿Por qué todo ha perdido su esencia?

Quizás no es que lo haya perdido sino que yo no puedo verla, o no quiero verla, a estas alturas ya no sé cómo actuar, cómo ser…
Me he perdido y no sé encontrarme, los demonios han vuelto y no quieren irse, no quieren irse joder.
Y me siento tan sola en este mundo globalizado, tan ilusa, dependiente. Observando como todo el mundo ha encontrado su sitio, ha tenido el valor, tarde o temprano, de irse, de crear una nueva etapa en su vida, y yo no me veo lista, no me siento preparada.


Puede que esto solo sean palabras de una joven que se siente atemorizada ante el nuevo comienzo que su vida empieza a tomar, esa edad adulta que todos anhelamos, que yo anhelaba y ahora más que deseo por empezar solo siento temor e incertidumbre ante un mundo que me devorará sino juego bien su juego.

domingo, 4 de enero de 2015

Tardes de café



Me siento, en un bar de mesas azules, vacías, de conversaciones seniles que me observan con asombro. ¿Qué hace esta muchacha aquí? Eso mismo me pregunto yo; escribir. Supongo que es la respuesta.

Tomando café, cosa que he detestado hasta hace poco, pero que ahora me hace sentir viva y algo más cerca de mis sueños.

El siguiente sorbo no quema mi lengua, sin embargo el sabor se me torna amargo, como suele sucederme con la vida.

A este momento solo le faltas tú. Tú y tus sonrisas, tus manos por debajo de la mesa y tu mirada desnudándome bajo mi camisa púrpura de encaje. ¿Dónde estás qué me faltas?

Al igual que otras tantas cosas, que no es que me falten, sino que se han desvanecido en la nada y no me han avisado…

viernes, 26 de diciembre de 2014

Navidad

Faltan pocos días para cerrar el que ha sido sin duda el mejor año de  mi vida.

Mi madre siempre dice que los recuerdos bonitos hay  que llevarlos cosidos al corazón, para que no se pierdan.
Y que los malos momentos hay que llevarlos cogidos de la mano. Arrástrandolos por los andenes, caminando sobre la lluvia.

Ha sido un año de principios y finales, de vuelos inacabados y de promesas eternas. De sonrisas, de pocas lágrimas.  De muchos besos y caricias.De ti, de mi, de nosotros y vosotros.

Sonrió al darme cuenta de cómo la Navidad me ilumina, trae horas de dulzura e infancia de nuevo a mi memoria.

Al igual que me trae nuevas expectativas e ilusiones...

No importa la edad, los sueños rotos, las sonrisas perdudas,  no. Es Navidad, una mera fecha que nos hace reflexionar y buscar a la esperanza entre las estrellas heladas.

lunes, 13 de octubre de 2014

Ruidos del corazón.


Dejó su mente volar, alejarse de las funciones y balances…


         Allí no había horarios, trenes perdidos, anhelos de noviembre.


Solo había sentimientos, no ansiedad, ni ante el futuro ni la inminente soledad de los próximos estíos.


          Allí solo estaba ella, distinta, observando la oscuridad.


La vida ha ido perdiendo su sentido, el por qué seguir, el por qué luchar…


                   JE             NE    SAIS           PAS


Tenía miedo de perderse lo mejor de la vida; perder su amor, su familia…incluso ese futuro incierto lleno de vacío.



Levantó la mirada y no vio nada, solo sombras chinescas moviéndose maniatadas en un escenario de madera desvencijada ante ojos hinchados cegados ante la mentira.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Infinito.

              
              Le besó…como nunca había hecho. Con temor, indecisión y miedo.

Su cuerpo temblaba, esta vez no por el roce eléctrico e íntimo entre ambos. Él lo notó, y no dudó en agarrarla fuertemente de la cintura con una mano, mientras que con la otra acariciaba la cascada que conformaba su cabello al caer, raudo, sobre su espalda desnuda.


Sintió las lágrimas de ella, cálidas y veloces caer sobre las mejillas de ambos y la separó ligeramente de él.

Ojalá pudiese llevarse toda la tristeza y temor de aquellos ojos que le habían dado la vida…

El miedo se había apoderado de ella, de su dulce mirada, de sus elocuentes gestos, de sus suaves sonrisas…las palabras eran cada vez más escasas, sin el fuego que las caracterizaban. La chica astuta y elocuente se estaba marchitando en algún lugar de aquella delicada mujer que sollozaba entre sus brazos.



No la dejaría marchar, era lo que más quería de este mundo y la necesitaba. A pesar de que el tiempo no jugaba a su favor, él tenía sus quehaceres y ella jugaba a contrarreloj en su rutina para arrebañar unas horas que pasar junto a él; se querían y se conformaban con lo que ahora la vida les había dado.
Ella quería un futuro prometedor pero… ¿estaba dispuesta a sacrificar la comodidad y tranquilidad de su hogar? ¿Estaba dispuesta a marchar sin él?


¿Y él…? ¿Estaría dispuesto a confrontar las dificultades, e idas y venidas por parte de ella? ¿Podría con los miedos de ambos?

Lloró en silencio, con miedo a que los demonios, que ya estaban despiertos la aterrorizasen aún más.

No podía evitar pensar que su sacrificio no valdría la pena, que él, acabaría marchándose por no tener a una mujer que pudiese dedicarle todo el tiempo que se merecía. Tenía miedo a no ser suficiente, a no dar la talla, a defraudar a todos los que habían confiado en ella y, sobre todo tenía miedo a perderse en el trayecto hacia su futuro, a olvidar su esencia, lo que realmente le hacía feliz. Estaba atemorizada porque sus miedos se estaban apoderando de ella sin piedad. Las horas corrían, las lágrimas caían y el amor se desvanecía entre sábanas solitarias y desvencijadas. ¿Podría jugar con el infinito? 


¿Ser esa chica infinito que susurra a la noche en busca del perdón y de la luz de un nuevo día?


Una chica infinito triste y pérdida.




domingo, 21 de septiembre de 2014

Rêves.




Hay sábanas enredadas entre mis piernas, movimientos indecisos recorriendo las horas de la noche y quién sabe… pesadillas reencontrándose al borde de la ventana.


Las palabras, las letras de mis poesías protegen mis sueños cuando oscurece el día, sin embargo parecen haberse perdido entre sus propios renglones. Esperando al ritmo perfecto.


Acerco su peluche a mi pecho con la esperanza de que fuese él quien me abrazase en estos instantes. Pero sé que no es posible, así que simplemente aspiro a poder recordar su aroma nítidamente y poder sonreír en las sombras de la noche.


Traviesa y hierbabuena.


El verdor de sus ojos entre las páginas de mis apuntes susurrándome que no estoy sola, que solo son pequeños pasos repletos de sacrificio hacia nuestro futuro.


Viajando a nuestro Paris… lejano y utópico. Solo alcanzable a altas horas de la madrugada o en viajes de tren rutinarios y eternos.


La música callada de nuestros corazones se ha adueñado de nuestras pupilas, y por ello todo se ha vuelto negro, algo roto…triste.

Hemos dejado de soñar. He dejado de soñar.



sábado, 23 de agosto de 2014

Sheffield.



Hoy, el último día, a escasa media hora para dirigirme hacia el autobús que me llevará a Manchester, hacia el aeropuerto; he tenido la oportunidad de sentarme con la radio inglesa de fondo, a escribir.


¿Qué decir de mis dos semanas en esta pintoresca ciudad?

No mucho, pero tampoco poco.

Porque no habido momentos malos, sino momentos de aprendizaje, siempre hacia delante. Porque el sentimiento de aprensión que antes encerraba en mi pecho ha desparecido. El silencio ya no es un enemigo contra el que batallar por las noches. Sino un aliado para disfrutar de los momentos más bellos e inesperados del día.


Sería hipócrita si dijese que voy a echar todo de menos…pero sí que siempre habrá un trocito de mi corazón escondido por aquí, recorriendo la ciudad en el 53.

Si tuviese que llevarme una sola cosa de este lugar sería la diversidad cultural y el respeto cívico-público que existe entre ellas. ¡Y los pubs nocturnos!


Ha sido una experiencia enriquecedora, de los pies a la cabeza. Pues he mejorado mi inglés, me he integrado en un entorno inhóspito, con gentes desconocidas, de las cuales me llevo un par de risas y recuerdos inmemorables, y sobre todo he viajado, he visto, he probado, he tocado…he vivido.


También me he hartado de las clases, de los sándwiches con contenido, aun en día, indescifrable, de esos cambios de humor que sufre el clima en esta ciudad y de la cuesta mañanera hacia la parada del autobús. Pero no de un mal modo, porque todo ello lo recuerdo con una sonrisa asomando de mis labios.  J


A pesar de tener ganas de volver a ver a mi gente, a la que he echado de menos durante estos días, esta experiencia era necesaria para mí. Para pensar, para ver qué rumbo quiero que tome mi vida.

Me he vuelto más fuerte, más independiente… soy capaz de desenvolverme con mayor soltura y sonreír a la vida. Porque todo llega para irse y hay que disfrutar todo lo posible de cualquier oportunidad que te brinde la vida.

Sonreír a lo desconocido, cerrar los ojos y descubrir, que en tu interior no hay ningún cabo suelto sin atar, que todo se ha anudado correctamente con el paso del tiempo y la madurez que trae consigo. Que podrías hacer lo que  quisiese, que los demás ya no importan, solo tú y tu felicidad.


Que ya no eres la niñita de mamá y papá, sino una mujer que está comenzando a averiguar que el mundo tiene mucho que ofrecerte, que hay muchas experiencias que tienes que vivir y que siempre, siempre, tienes que ser fiel a ti misma y a tus sentimientos.


Y creo que ya es el momento de ir concluyendo este pequeño recordatorio de mis días. Voy a dejar que Barber’s Field, The Globe, Interchange, Meadowhall, Hallam University, Peace Gardens, Yate’s… permanezcan en mi memoria, se mezclen con otras bellas historias y creen lo que un día será mi vida tal y como aun no la conozco.


Finaliza su breve intervención en papel reglado, Asunción Mateos Gámez, desde el sofá azul de Cawthorne Close 34, Woodseats. Sheffield.





jueves, 22 de mayo de 2014

Hoy.



En mi mente hoy era un día soleado, día de vestidos con lazos y moños improvisados. De sonrisas cálidas, casi tanto como la brisa entre los cerezos. De paseos a medianoche bajo la mirada de la que algunos denominan “ciudad”.


Sin embargo llueve, corre el frío y el veloz viento se ha llevado mis ilusiones de hoy. El vestido de graduación me espera en el armario, sabe que ha llegado el día de abandonar todos los años de dolor y sufrimiento que he pasado en ese centro.


Han pasado seis años desde que entré por aquella puerta blanca, puerta, que hoy, no se cierra y a la que nadie hace caso. Ojalá viniese algún cerrajero competente y me ensañase a cómo hacerlo con la mía propia.

Recapitular es un acto de madurez y reflexión, lo he hecho. Y he pasado la noche llorando.


Gimoteando porque en el fondo nada ha cambiado. Sigo siendo aquella niñita completamente insegura de sí misma, asustada ante las miradas de los demás, engañándose, creyendo que nunca podrá conseguir aquello que anhela.

Volveré con mi vestido, volveré con lágrimas en el corazón y la almohada volverá a ser testigo de la caída.

¿Sabes? Ayer volvieron mis demonios, con más fuerzas que nunca. Llevaban tanto tiempo sin verlos, sabía que estaban ahí. Notaba su presencia. Pero ayer me hablaron, me dejaron claro que la felicidad no puede figurar entre mis objetivos, que ellos son los que mandan y que solo me queda…escribir.

Aunque sea poco, mal, o de manera dolorosa.

Escribir.



Esto es el fin de una etapa, para siempre. No pretendo borrarla de mi vida, que si desterrarla hasta que esté preparada para afrontarla con una sonrisa. Pero, hoy….hoy no es el día.

miércoles, 9 de abril de 2014

Desorden mental.



-No te juzgo, sé lo que sientes, simplemente estoy aquí para lo que necesites, siempre.”

¿Por qué lo demás no podían ser cómo él?, ¿Por qué no entendían lo que estaba pasando detrás de aquel rostro? Cómo su cordura se tambaleaba, como aquellos a quienes consideraba una parte esencial de su mundo se estaba alejando sin importarles el dolor que dejaban con su huida.

Quizás así fuese la vida, y lo entendía, pero eso no implicaba que no le doliese. Porque se sentía extremadamente sola, y ellos, los causantes, lo sabían. 

No le sorprendía, no debía confiar en nadie. Lo tendría en cuenta para la próxima vez, si había próxima vez. El caso es que no sabía cómo actuar, no sabía si ser completamente fiel a sus principios y que se jodieran el resto (aunque ella también resultara herida) o simplemente ceder por el bien de todos… ¡A la mierda el bien de todos! ¡Estaba hasta la p… de ser la niña buena, educada, madura, responsable y coherente!

Todos podían ser viscerales, alocados, ingenuos e incluso  estúpidos, pero si a ella se le ocurría no comerse su orgullo y mostrarse altiva, era una fría, seca y calculadora borde.


No me juzgues y entonces, algún día, podrás saber quién soy.

lunes, 3 de marzo de 2014

"Si encuentras esto..."



Si encuentras esto es porque ya no estoy contigo, es porque he decidido irme. 
No te sientas mal, y no te preguntes por qué, no es tu culpa y jamás encontrarás respuesta a tu pregunta. 

Aunque yo quiera intentarlo escribiéndote esto.

No voy a volver, no obstante sé que seguiré viviendo en tu memoria, quisiera pedirte que me olvidaras, que me dejases ser un manchón de tinta seca en tu memoria y mi nombre saliese de ella, pero sé que no lo harás.

Puede que jamás entiendas lo que hice, yo todavía tampoco lo comprendo, pero creo que era la mejor solución.

Es agotador levantarse por las mañanas deseando que esa sea la última. Es doloroso observar como el mundo sigue perfectamente sin ti y como aquellos que dicen “quererte” se marchan junto a los soplidos del viento invernal que azota (ba)n mi ventana a altas horas de la noche.


Mirarse las muñecas y revivir segundo a segundo los cortes y la sangre derramándose por la bañera, ¿eso es vida? Ver la muerte allá donde vas, allá donde miras, sentir su peso sobre ti… Rompiéndote, resquebrajándote pedazo a pedazo.

Sé que ahora mismo me estás echando en cara por qué nunca te dije nada, o a ellos, o simplemente a alguien y permití que todo esto sucediese.

Creo que di señales, pocas, pero señales, que a veces pudieron ser avistadas y otras no. Creo que me sumí en mi interior por miedo a defraudar(os) y causar(os) más problemas. Lo último que siempre he querido ser es una carga. Y aún lejos, siento que lo soy, porque nunca me marcharé.

Quizás jamás, por más que pasen los años lo entenderás, pero era mi deber.


 Yo no respiraba aire, respiraba Ansiedad.
Yo no lloraba lágrimas, lloraba Soledad.



Yo ya no tenía corazón que latiese…yo ya no era nada.

miércoles, 15 de enero de 2014

Demi-vérité.


Sé de antemano que nunca leerás esto, no por falta de ganas sino por falta de valor de la escritora, que jamás te lo entregará.

Quizás porque tema las preguntas que acontecerán, o porque la valentía nunca ha sido su punto fuerte. El caso es que… aquí van.



Muchos dirán que son paranoias de una adolescente que se siente perdida en la inmensidad del mundo, que solo necesita un poco de atención y un par de palmaditas en su espalda. Creo que me conoces lo suficiente para saber  que esa nunca ha sido mi intención.

Creo que no entendéis (por mi ególatra que suene) mi alto grado de madurez y responsabilidad, no por nada en especial, es que simplemente soy así.

Y quizás sean la causa de todos mis problemas…problemas que dejé de contarte hace tiempo. No me arrepiento de ello, es una de las decisiones más duras que he tomado, aunque a veces he dudado si era la correcta.


¿Por qué? Es una de las primeras preguntas que suponía que plantearías, pues verás… quizás se deba a que sé que no eres de acero inoxidable, a que sé que tú también tienes tus altibajos… y que quieras o no, una se acaba cansando de escuchar a una chiquilla con sus sandeces.

Hay tantas cosas que te ha ocultado… tantas cosas que no sabes, y que no estoy segura de sí quiero que sepas por temor a que me rechaces, a que reniegues un poco de mi o a haberte decepcionado. Las opciones son varias elige la que sea de tu agrado.

Por ejemplo, no sabría responderte cuándo…cuándo comencé a dejar de decírtelo todo. Supongo que cada uno madura y crece a un ritmo distinto, paulatinamente. Yo tuve (y tengo) el mío.


Odio esta rutina, me mata. El tener que destacar porque siempre lo he hecho y no iba a decepcionaros a estas alturas. Me siento vacía, sin ningún sueño propio que alcanzar, solo con ideas prefabricadas de esta sociedad rondando por mi cabeza junto con vuestros sueños y anhelos para mí. Preguntándome constantemente quién soy, qué estoy haciendo, deseando que llegue el siguiente día con la esperanza de hallar algo diferente… pero luego por la noche, me doy cuenta de que nada cambia. Y entonces, vuelven mis ganas de dejarme ir.


No quiero que te sientas mal cuando leas esto. Ni que pienses que has hecho algo mal, porque no es así, simplemente soy complicada, demasiado para lo que se espera de mí.
Me he encerrado y me he dejado ir, ya no soy la misma. Sonrío y aparento que estoy bien, pero no es así.  Me siento encerrada, cansada de lo que estoy haciendo, de… saber que jamás podré alcanzar mis sueños, porque no los hay, porque estoy tan confundida que no sé quién soy.

 Estoy… ni siquiera lo sé, para que mentirnos a estas alturas.

Agotada sería un buen adjetivo para comenzar. Me siento apartada, mire donde mire, me siento sola. Me siento fuera de lugar en mi propia casa y con mi propia familia, esa que tanto significaba para mí, y que ahora… no es familia.

Y es duro decirlo, y las lágrimas se me saltan cuando pienso en ello… pero lo pienso. 

Ese portazo, esas palabras hirientes, esas horas de silencio… esas lágrimas. No me pidáis que perdone y olvide, no puedo.

Y no sé si os habréis dado cuenta que a partir de ese momento todo se ha ido degenerando a una velocidad superior a la habitual, y sabes que… yo ya estoy muy harta de mentir(os).

Aun así te cuento la verdad a medias en este… conjunto de palabras por denominarlo de alguna manera, porque hay cosas que no me perdono por ocultarte y no quiero que sepas.

Siento no ser lo que tú querías, siento tantas cosas… y solo puedo recompensarte siendo lo que tú quieres que sea, aunque me esté matando.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Réalité.


Alguien me dijo una vez que la tristeza es la esencia del alma. Tenía razón.

Vivimos a través de estímulos dolorosos, lloramos lágrimas amargas y saboreamos besos ácidos.

Damos, pero nunca recibimos.

Tomamos lo que queremos de la realidad, pero luego rehusamos de ella. Somos hipócritas. Nosotros somos la sociedad. Si algo es como es, es consecuencia de nuestros actos.

De nosotros mismos. Nos encerramos y nos negamos a ver la realidad. Porque implicaría cambiar, y no queremos cambiar… ¡qué lo hagan los demás!

Solo somos un conjunto de corazones rotos, demonios vivos y mentes nubladas.

Escasas como las perlas del mar son las personas que sepan convivir con la angustia y la desazón.

Que se sepan libres aun sintiendo los grilletes clavarse en su piel. Humanos entre el gentío de la desolación.

Liberando su alma hacia una onírica utopía, alejada de las vicisitudes de la ordinariez.


Volando, traspasando las fronteras de la razón.

domingo, 27 de octubre de 2013

Voces.


Las voces vuelven a traspasar las paredes y yo intento acallarlas con calor y armonías. Pero es inútil si la Soledad me abraza en tu lugar, si la Angustia es quien me habla a través de la pantalla… Si es la Vida la que se me escapa como un suspiro.

Las cicatrices aún marcadas ninguna se ha decidido a curar, quizás no sepan sanar, quizás no hayan aprendido a olvidar. Sin embargo el corazón continúa latiendo, sangre sucia corriendo, intentando huir de la Realidad.

Una Sombra asustada de la Luz, sus ojos no están acostumbrados y sin embargo quiere alcanzarla, hacerla suya, poseerla… unirla a su alma.

¿Podrá?


Luchando contra sí misma, una batalla perdida, humo entre tinieblas. Inexistente.

sábado, 12 de octubre de 2013

Sociedad la llaman.


La perfección es aquello a lo que todos aspiramos (de una manera u otra) y nunca alcanzamos.
Vivimos en una sociedad en la que se nos bombardea constantemente con rostros hermosos y cuerpos esculturales, se nos dice que solo seremos felices si imitamos ese comportamiento, si tenemos unas medidas perfectas y unas largas piernas, con eso tendremos el éxito garantizado, así podremos embaucar al primer hombre que pase con la cartera llena o al primero que tenga más músculos en sus brazos que en el resto de su cuerpo.

Además de tener un aspecto físico digno de una película de Hollywood se nos reclama al mismo tiempo ser hábiles, espontáneos, alegres y carismáticos, con una sonrisa siempre en nuestros rostros. Así mismo, hemos de destacar sobre los demás, todos sobre todos, hemos de ser los mejores. Porque nadie quiere a una persona mediocre, porque cuando vayas a trabajar nadie querrá al segundo de la clase, a una persona corriente, sin títulos ni acreditaciones.

En resumidas cuentas, nuestra sociedad establece que:

Mente brillante+ cuerpo perfecto+ personalidad encantadora = Perfección

Y es tan sumamente imposible alcanzar, que muchos de nosotros, de esos “mediocres” nos frustramos, porque  por más que lo intentemos jamás lo conseguiremos.

Ya que para su logro se tienen en cuenta factores hereditarios, factores que no podemos alterar en su totalidad, sino modificar parcialmente.

Comencemos con el concepto “mente brillante”. Bien es cierto que para adquirir esa brillantez que te haga destacar sobre los demás deben existir unos hábitos adquiridos desde la niñez como leer antes de ir a dormir, estudiar diariamente, visitar museos… además de que los progenitores fomenten las habilidades del niño y conformen un entorno agradable donde pueda desarrollarse.
Empero existe un componente genético que ejerce como agente principal. Existen (y existirán) casos en los que niños “marginales” han alcanzado grandes logros sin contar con un entorno adecuado, y niños que habitaban en el entorno idóneo para “desarrollarse” y no tenían habilidad alguna.

Respecto al segundo término de nuestra ecuación, “cuerpo perfecto” podría llevar a cabo un análisis similar. Numerosos estudios han confirmado que la alimentación y el entorno del niño condicionan su constitución física. Es de todos sabido que una mala alimentación y el sedentarismo conllevan a padecer obesidad. Analicemos un momento esto, padecer de obesidad es dañino para nuestro organismo (diabetes, colesterol, enfermedades cardiovasculares…) pero aunque esto es preocupante y debemos tener cuidado con nuestra salud… ¿qué sucede con nuestra salud psíquica?

Y no me refiero solamente a esas personas que padecen de obesidad como consecuencia de su genotipo, sino a todas aquellas personas (entre las que me incluyo) que no entran en el estereotipo marcado por la sociedad, que no entran en los pitillos de la talla 36, que tienen caderas anchas y piernas consistentes, pero no por ello están “gordas” ni no son hermosas.

Pero están constantemente machacadas, ¿cómo van a quererse cuando las dicen que para ser amadas han de ser delgadas?, ¿qué no obtendrán nada en su vida si no tienen una 90-60-90?, ¿cómo no van a deprimirse si cuando salen a la calle solo ven clones anoréxicos embutados en leggings?

No os preocupéis la sociedad tiene una solución para todas nosotras, ya que no podemos tener esos cuerpos esculturales al menos tendremos sus mismas ropas para esconder nuestras “lorzas” y no ser señaladas por ser distintas.

Sin embrago, si esta solución no es suficiente la sociedad nos ofrece otra (s), una(s) que ha conllevado a muchos suicidios y traumas de por vida; la anorexia y la bulimia. Son temas muy delicados que merecen mucho respeto. 

Desgraciadamente cada día es más habitual y lo consideramos como algo normal.

¿Qué ejemplo les estamos dando a las nuevas generaciones?, ¿en qué nos estamos convirtiendo? , ¿Dónde están las mujeres de verdad?

Y con esta pregunta retórica me percato de que me he olvidado de mencionar a los hombres, esos seres a los que debemos “atraer” con nuestros encantos y atractivos. Pensemos por un momento en ellos… La sociedad también les ataca, han de ser altos, esbeltos, musculosos, con facciones marcadas y voz sensual capaz de encandilar a una mujer. Si no se dispone podrá valerle tener la cartera repleta de billetes. Esto nos deja a las mujeres como unas furcias que solo se preocupan por el físico y/o el dinero. ¿Es eso lo qué somos?, ¿es eso lo que vemos en los hombres?

Por último, “personalidad encantadora”, en mi opinión el más modificable de los términos que conforman nuestra ecuación y al mismo tiempo el más subjetivo de ellos. Nuestro carácter no es modificable, pero podemos ocultarlo, maquillarlo…  con una personalidad abierta, carismática… encantadora en líneas generales. Porque es importante caerle bien a los demás, es importante tener miles de seguidores en Twitter que admiren tus fotos, es importante que te acepten ya que no sirve de nada ser bell@ si los demás no te tienen envidia y no te permiten formar parte de su círculo, y no puedes “desarrollarte”.

Pero con todo esto dicho, yo me pregunto… ¿quién decide quién es encantador y genial, y quién es un bicho raro inadaptado? ¿Cómo podemos clasificarnos y marginarnos entre nosotros?

La sociedad es la culpable.

Yo me pregunto que si la sociedad es el conjunto de personas, ciudadanos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida; ¿no seríamos todos culpables?, ¿no seríamos todos nosotros nuestros propios torturadores?

Permitimos que nos manipulen, que nos engañen, mientan… que nos hagan daño. Porque nosotros también lo hacemos, nos hemos reído de alguien, burlado sobre su aspecto, su acento… qué sé yo.

Nadie está impune, unos son más incursos que otros, pero entre todos hemos conformado la actual y vigente sociedad, cruel y traicionera. Todos tenemos algo de culpa y ahora estamos pagando las consecuencias.

Es hora de pulsar el botón de reseteo y volver a empezar.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Escribir en tiempo difíciles.



Escribir nunca ha sido una tarea sencilla, ni siquiera es un verbo muy aclamado entre los jóvenes, pues puede conllevar a confusiones ortográficas que pueden costarte algún que otro disgusto. Sin embargo, cuando eres capaz de ver más allá de esas ocho letras, de esas tres sílabas… Tu mundo cambia.

Vivimos en un mundo lleno de prisas, lleno de angustia e incertidumbre. Un mundo en el que siquiera puedes parar un segundo para reflexionar el rumbo que está tomando tu vida, si lo que estás haciendo es realmente lo que tu corazón te dicta o simplemente obedeces los patrones marcados por la sociedad. No hay tiempo.

Tempus irreparabile fugit.

Y es ahora más nunca que debemos escribir, por nosotros, por ellos, por todos los que han perdido las esperanzas, por todos aquellos que no ven la luz al final del camino. Por todos los que se despiertan con los ojos húmedos. Ellos son los verdaderos protagonistas de estos tiempos difíciles. Porque son muchos y al mismo tiempo pocos. Porque aunque apartemos nuestras miradas y no queramos verlos, siguen ahí, no desaparecen, al igual que no lo hacen las palabras.

Son tiempos complicados, tiempos en los que nadie está a salvo, como una guerra, más, ¿No es eso lo qué está pasando? ¿No nos atacamos los unos a los otros, cuando se supone que todos somos hermanos? ¿No nos dejamos morir de hambre? ¿No permitimos que nos arrebaten nuestro hogar?

 No se necesitan armas para dar lugar a guerras, tampoco tanques ni gases tóxicos. Solo se necesita muerte, hambre y pobreza.

Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren. (Jean Paul Sastre)

¿Qué hacer cuando ves tu mundo derrumbarse? ¿Cuándo oyes a tus padres llorar mientras creen que duermes? ¿Cómo explicarle a tu hermano qué sus sueños al igual que los tuyos nunca se harán realidad, porque sin dinero no eres nada?

No permitir que tus temores te dominen y te paralicen. No permitir que las lágrimas resbalen por tus mejillas, porque ellos creen que no te das cuenta, pues eres joven, una adolescente, nada más, con sueños materiales y fantasiosos.

Pero una vez más se equivocan. ¿Piensan que no me doy cuenta de cómo bajan la mirada cada vez que habló sobre cursos en el extranjero, sobre la universidad…?
Pero hago que no soy consciente de ello. Así ellos son felices, al menos todo lo que se puede durante estos tiempos difíciles. Mientras que yo… escribo.

Porque escribir me da alas, me transporta a un lugar más allá de lo inimaginable. Donde llorar sea sinónimo de felicidad. Un lugar en el que los sueños no sean meros “imposibles” y se conviertan en “desafíos” en los que cada uno da lo mejor de sí mismo.

Porque escribir puede convertirse en el aislamiento perfecto de la realidad, y para que engañarme recurro constantemente a él, más de lo que me gustaría admitir. No obstante, esa no es su misión. Por mucho que nos guste ocultarnos tras nuestra máscara de hielo, esa no es la solución.

Debemos luchar, no con las armas, no usando la violencia. Usemos las palabras, hagámoslas “puntiagudas”, “hirientes”, “inmortales” pero también “esperanzadoras”, “entusiastas”, “iluminadoras”.
Pues las grandes victorias que hoy recordamos con orgullo y admiración fueron el resultado de pequeños triunfos que pasaron desapercibidos.

No somos los primeros en utilizarlas, pero a ellas no les importa, saben que luchamos por el bien, por la justicia, por la libertad. Que son mensajeras de la paz.
Y sonríen, mientras nosotros lloramos, porque aunque sean tiempos difíciles, ellas saben que nunca podrán arrebatárnoslas, que siempre serán nuestras y nunca se marcharán de nuestro lado.

La escritura es la última forma de resistencia. El lenguaje no pueden quitárnoslo.

Aunque perdamos la esperanza, aunque no hallemos solución, ellas están ahí. Quietas y sigilosas, esperándonos. Deseando que las leamos, deseando que las tracemos, deseando surgir de nuestros labios.
 Las palabras. Precursoras de la evolución, líderes del conocimiento, voces alzadas de la revolución. Ellas son el futuro y el inicio de un mundo mejor, de un mundo correcto, un mundo que todos deseamos y pocos nos atrevemos a cambiarlo.

Porque estamos cansados de irnos a dormir y esperar que la suerte vuelva a sonreír, con los ojos abiertos esperando un milagro. Porque son demasiadas las mentiras y las lágrimas derramadas. Porque vivimos en una cultura de apariencia sin valores algunos, donde la democracia reside en meter un sobre en  una urna cada cuatro años, mientras que nuestros dirigentes amontonan gratificaciones.

Es un sistema agotado, pero el poder está en el pueblo y nosotros, solo nosotros, podemos cambiarlo, porque toda evolución surge  del malestar y de la incertidumbre.

Hay quienes pensarán que es una locura, pero la única diferencia entre la locura y la genialidad es el éxito, y si todos juntos unimos nuestras fuerzas, las sonrisas volverán a iluminar los rostros de aquellas personas que lo dieron todo por perdido.


Unamos nuestras manos a través de la insurrección. Pero, nunca olvidemos unir nuestros corazones a través de la palabra, pues sin ellas todo está perdido.